Entre el 21 de julio, la BSOP Winter 2026 dio lugar a la cuarta fecha del año del Campeonato Brasileño de Poker. Esta fue la excusa perfecta para Gerardo 'Guochi' Grill, un jugador argentino regular de torneos y creador de contenido. Principalmente hace streams en Twitch, habiendo retomado tras una pausa de unos años, pero esta ocasión (junto al apoyo de BC Poker) le permitieron explorar otros formatos y grabar un vlog.

Con una serie larga y agotadora junto a ese trabajo en mente, hablamos con Guochi sobre diversos tópicos que pueden resultar interesantes para quien esté pensando en seguir alguno de sus pasos.

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— Acá estamos con Guochi Grill, un reconocido grinder, jugador de torneos online y en vivo, también streamer y creador de contenido. Se nos ocurrió hacerle algunas preguntas para que nos cuente un poco de su historia. Entonces: hola Guochi, ¿cómo estás?

— Hola Iván, un placer poder compartir este espacio con vos. Gracias por invitarme. Ojalá que, como decías, podamos tocar temas que le sirvan a la gente que está recién arrancando.

— Pensando en tus primeros años, ¿cómo fueron tus inicios en el poker? ¿Qué fue lo que te enganchó?

— Recuerdo el momento en que comencé a jugar, con un grupo de amigos de la facultad. Yo estaba estudiando abogacía, y una noche desvelados (siempre fuimos all-nighters, más aún de adolescentes), de esas en que no encontrábamos con qué divertirnos, un amigo dijo: "Yo soy jugador de poker, les enseño". Entonces inventamos unas fichas de cartón y nos dijo las reglas a medias, porque incluso cuando teníamos color contra color spliteábamos el pozo. Pero ese fue el Guochi que comenzó. Desde esa primera noche que jugamos, a mí ya me entró el bichito de la parte estratégica del juego. Aún con las reglas a medias, ya estaba pensando en cómo sacar rédito sobre mis amigos. Lo primero que descubrí fue la paciencia, saber esperar los momentos y las manos, ya que a ellos les ganaba la ansiedad.

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— ¿Qué edad tenías cuando arrancaste?

— Entre 20 y 22 años, más o menos.

— ¿Y cuándo pensaste que podías hacer dinero real con el poker, que iba a hacer una diferencia con respecto a otra carrera?

— Ese pensamiento vino bastante rápido. Tuve la primera etapa junto con el boom del poker online, en un momento en que era muy fácil ganar dinero, inclusive siendo recreacional. No había tanto acceso a la información como hay ahora, así que yo no sentía esa desventaja como sí puede sentir hoy un recreacional que recién comienza. No venía por el lado de sentirme mejor que el resto, sino por una búsqueda personal interna: venía de haber pasado por varios mundos universitarios, pensando qué quería para mi vida, sin encontrar esa satisfacción en otros ámbitos. Y encontré en el poker algo que me llenaba. No sentía un sacrificio por estar muchas horas viendo transmisiones internacionales de partidas.

— ¿Y de esa época a hoy, creés que el nivel en general ha cambiado?

— Muchísimo. Creo que la mayoría de los cambios vienen primero por el lado de los recreacionales, que hacen cosas que resultan explotativas y el regular no se da cuenta en el momento. Después, al estudiar al rival, eso en el volumen marca una diferencia y empiezan a generar líneas nuevas. Cuando yo arranqué la gente hacía open-raise x4 estándar, eso era normal. Después pasó a x3.5, bajó a x2 y el 3-bet era por 4 blinds. Hace 5 años era x4, x5 y el 3-bet era a 10 blinds, y ahora se volvió a x5, 5 y algo. Hoy hay muchísimo acceso a la información, lo que cambia con diferencia la rapidez con la que se aprende. Tengo colegas de 24 años que aprendieron hace dos y tienen mucho más nivel que yo. En un corto tiempo absorbieron mucho más contenido del que yo absorbí en 10 años jugando.

— ¿Cuál es la principal diferencia entre el poker de 2010 y el de ahora?

— Era diferente. Voy a poner un nombre polémico sobre la mesa: hace muchos años Vanessa Selbst, o ese estilo de jugador, era un top reg muy respetado, que generaba miedo en la mesa. Hoy, para un top reg de high stakes, un regular de esa época con ese estilo pasa a ser el fish de la mesa, porque ya tienen estrategias estudiadas para contrarrestarlo. Eran bluffs sin equity básicamente. Hoy eso se ve muy poco, en los recreacionales las líneas ya están estudiadas y hacen falta eventos y rivales muy específicos para que valga la pena salirse de la estrategia.

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Sin dudas se endureció el juego, de alguna manera. No solamente las herramientas, sino también la cantidad de staking, establos y creadores de contenido. Se volvió más masivo el poker para el lado del contenido de estudio, por decirlo de alguna forma. Creo que se está bombardeando a la comunidad con contenido que nos enseñe a jugar mejor. Eso es algo de lo que la comunidad se tiene que hacer cargo de alguna forma, a cada uno lo que le toca. No creo que esté mal, porque en principio era algo como "eduquemos a la gente para que vengan a jugar al poker". Y después se confundió el mensaje.

Igual no está mal, no lo considero algo malo. De hecho, yo hago streams y fundamento mis decisiones mientras estoy jugando. Indirecta o directamente estoy "enseñando" mi forma de ver las cosas, que ni siquiera va a ser la mejor, va a ser la mía. Pero no podemos desconocer que eso endurezca el field.

El poker es un poco la vida, y es un poco supervivencia. A veces la gente no siempre sabe identificar cuando un recreacional cambia totalmente de conducta. Si nosotros nos sentamos acá y yo te pego una cachetada, y yo mido cuatro metros, vos no me vas a hacer nada. Pero a la décima cachetada, sí: vas a reaccionar aunque sepas que te va a costar caro, porque si no te vas a morir igual. Tengo amigos que juegan extremadamente agresivo y dicen "ese tipo no me puede pagar con esa mano", pero ese tipo lleva cuatro horas siendo castigado por vos, y su estrategia fue "este loco está pasado, elijo este pot". No es el mejor spot, pero es su herramienta de defensa. Ahí nacen esas líneas que parecen inexplicables.

— Tenés la particularidad de jugar online y en vivo. ¿Creés que hay más peso del "fish-dependant" en un formato o en otro?

— Todo depende de la selección de torneos. Yo juego online mayormente para estudiar, para tener una base de datos mía y poder revisar dónde estoy pifiando. Si alguien juega high stakes online y en vivo, te diría que es básicamente el mismo juego, casi los mismos jugadores. Creo que hay líneas más agresivas online: la gente, al estar jugando 12 pantallas, se permite un re-steal de 25bb con 44. En vivo la gente cuida eso un poco más y toma líneas más pasivas.

— Antes había muchos más freezeout, hoy casi todo es re-entry. ¿Eso cambia la estrategia?

— Cada uno tiene su propio promedio de re-entries, cambia mucho con el estilo de juego y la varianza que atraviese esa persona. Un estilo más agresivo es más propenso a más re-entries si no tiene un buen run, uno más tight, a menos. Mi promedio va en torno al 25-30% del presupuesto global de una serie. Con respecto a si cambia o no la estrategia, no debería, porque uno debería jugar las manos de la mejor manera posible o de la forma que genere el mayor EV, pero sí puede cambiar tu estrategia en función a la política de re-entry.

— Durante la World Series se habló mucho de los cambios respecto al late reg. Patrick Leonard decía "de repente se registran 400 europeos en el último minuto y le están robando el EV a todo el mundo". Aunque resultó que él mismo era uno de esos 400. ¿Eso te afecta a vos?

— Si vamos a un torneo de 400 jugadores, habrá 400 historias distintas: unos dispuestos a hacer 15 balas, otros que juegan por qualy, otros que resignan el torneo si el stack ya vale dinero. Me gustó ese debate en Twitter. Creo que como comunidad deberíamos buscar lo que sea mejor para el ecosistema, no solo lo mejor para el profesional. Evitar registros tardíos tan extendidos sería bueno: le reduce las chances al profesional, porque si no hay que pelar 14 veces al mismo tipo para eliminarlo. El poker tiene que buscar la forma de insertarse en la vida de la gente sin que todo sea una maratón.

Actualmente, Guochi cuenta con el apoyo de BC Poker para la creación de contenido. Suele ofrecer ligas para sus espectadores, transmisiones en directo y también cobertura de los torneos en vivo que juega en sus redes sociales. Pueden leer nuestra reseña de BC Poker para enterarse de las características de la sala.

— Dijiste que antes la línea la marcaba el recreacional. ¿Hoy la marca el profesional?

— Te doy un ejemplo concreto: la donk bet, o "lead" como se le empezó a decir después, la instauraron los recreacionales como línea de defensa con su rango medio. Los profesionales le sumaron después ser polarizada, es decir, tener rango de valor y rango de bluff. Tomaron algo de los recreacionales, lo pulieron y lo mejoraron, pero eso lo vieron recién después de analizar muchísimas manos. Hoy creo que las líneas nacen de otra manera: el juego se volvió más GTO, y lo explotativo viene más por encontrar errores rival-dependientes que por copiarle algo al recreacional.

— Como profesional, hoy en 2026, ¿preferís jugar online tranquilo en tu casa o viajar y jugar en vivo?

— Mis mejores resultados siempre fueron en vivo, porque es donde más tiempo invertí. Estar solo en la compu, enfocado en el volumen, me juega en contra en lo social y me aísla mucho. Vivo en un pueblo de la Patagonia donde no tengo un círculo de amigos muy grande. El poker en vivo me abrió esa puerta. Y cuando descubrí el streaming me empecé a sentir acompañado también por la comunidad, empezaron a surgir oportunidades de hacer contenido con otra gente.

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— ¿Cómo arrancó lo del stream?

— En la pandemia, que me obligó a volver a jugar online. Ya lo hacía por Discord: nunca había dado coaching, pero en ese momento le di a un grupo de personas y me sentí muy cómodo. Me hizo volver a estudiar, a revisar las bases, a ponerme más fino para poder explicarle a otro por qué una mano sí y otra no. Porque tal vez te digo a vos "¿sabés de poker?" Y si me respondés que sí, bueno, decime más o menos con qué abrís con un stack de 100 blinds. Me hizo ponerme más fino, el poder explicárselo a otro y que lo entienda. Explicarle por qué una mano sí y por qué otra mano no. Por ahí una clase duraba una hora y media y yo en la previa estaba cuatro horas.

También hay gente que paga un coaching y dice "a mí esto no me sirvió", mientras que otra piensa que, cuando busca coaching, va a encontrar la fórmula de la Coca-Cola: “Yo voy a pagar $1,000, voy a hacer unas clases y de acá salgo crusheando". No, el poker no es eso. Si vos vas a buscar eso en el poker, no lo vas a encontrar.

Porque el poker es paciencia, largo plazo, planes de mediano y corto. Tenés muchas áreas para cubrir desde lo estratégico, desde lo psicológico, lo mental, cómo armar tu rutina de juego, cómo seleccionar tus torneos. Y después la plata más grande siempre se define en etapas de ICM y dos mesas left, y si me apurás 5 left, y ahí hay que saber reconocer el run y confiar en tu estrategia, apretar los botones correctos y que no te dé miedo a arriesgar. O que tampoco te pases de que no te importe la instancia. Hay un montón de conjuntos de cosas que tenés que trabajar.

— Claro, va más allá de la paciencia, sino que es una visión, un punto de vista a largo plazo entendiendo cómo se dan las cosas.

— Sí, no es paciencia por sí solo, porque el poker te va a obligar a hacer muchos sacrificios. O los hacés o te rompe. O rompés la barrera o te rompe a vos. Para mí no hay punto medio. O te rompes y te quedas entangado, o la rompés y... No te digo que vas a ser el nuevo Adrián Mateos, pero vas a conocer tus estructuras de cómo atravesar los momentos. Eso sin lugar a dudas. Yo creo que enamorarse del juego es una parte fundamental para triunfar en esto. En un determinado momento de tu carrera la llama se apaga, eso es normal. Como en toda profesión.

— ¿Hubo algún punto en el que dijiste "no sé si tengo ganas de seguir haciendo esto"?

— Sí, muchas veces, ya siendo profesional. Le digo a mis colegas más jóvenes: no tengan miedo de chocar la cabeza contra la pared, también es parte del aprendizaje. Hoy un jugador que arranca, con muchas más herramientas, sabe más o menos hacia dónde va a ir. Tenés muchos más espejos donde mirarte. Tal vez para mí, que vengo de la vieja escuela, fue un poco chocarnos contra la pared e ir aprendiendo. Bustear te genera un dolor de panza, una incógnita para adelante, y a la vez la obligación de resurgir. No le recomiendo a nadie bustear, pero tampoco es la muerte. Habrá miles de casos que están viendo del otro lado y que habrán puesto un negocio y les fue mal. Que habrán arrancado una carrera y la tuvieron que dejar, y después la retomaron. Es la vida misma, el poker, en ese sentido.

— ¿Podés reconocer el momento en que te dijiste "no es tan duro como creí"?

— Desde que arranqué a jugar ya entendí que hay que respetar la estrategia. Si la estrategia dice que cuando estamos en ICM y somos los cortos, tendremos que “comerla” para llegar a cobros, entonces habrá que comerla para llegar al cobro. Lo mismo si tengo que ponerle la mochila del chip leader. Pero cuando comencé no había nociones de muchas cosas, incluso del manejo del bankroll. Yo jugué un Main Event en 2013 en el que el buy-in era literalmente el sueldo que yo cobraba como docente.

Lo más sano que hice fue vender la mitad de la acción. Cuando llegué a esa mesa final tomé riesgos que estratégicamente estaban muy bien, aunque no fueran los más sanos para mi bankroll real. Llegué a un deal en el top 3, donde nos llevamos partes iguales. El miedo a perder el dinero y a apostar, lo perdí rápido ahí. He jugado mesas finales como la Final Millonaria, con $500,000 para el primero, instancias finales de KSOP o BSOP con $300-400K al primero. Mi forma de naturalizarlo es pensar que, cuando algo no llega, la vida me está preparando para otro momento. Es mi forma de naturalizarlo, de abrazar la manera que el destino quiera que nos toque.

Con el tiempo también aprendí que no es fácil llegar a esas instancias: ser octavo también es ganar. Si a vos solamente te va a llenar el trofeo del primero, vas a ser un infeliz jugando al poker.

— De esos eventos grandes, algunos de los cuales hoy ya no existen, ¿hay alguno que te haya quedado grabado, más allá del dinero?

— Te voy a decir dos. El primero fue el CAP de Santa Rosa, en La Pampa, que gané en 2016. Lloré entrando a esa mesa final. En 2013 había salido tercero en un Main Event del Circuito Argentino, y sentí que había jugado mejor que el resto de esa mesa pero no tenía el trofeo del primero: me quedó esa espina en el ego. En 2016 lo pude cerrar: llegué al 3-handed con dos amigos y les dije "vamos a arreglar el dinero, porque yo quiero poder pelarte a vos y a vos, y que entre ustedes también se pelen; si me ganan me quedo alentándolos de afuera, pero yo quiero poder ganar el trofeo". No quería que me regalen nada. Ese mismo año, además, iba a ser papá.

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Y el otro trofeo, que fue detrás de uno de los downswings más grandes que tuve, se dio cuando gané el Main Event de KSOP de Río Janeiro en 2020. Yo venía de hacer varias mesa finales grandes y logré ganar este Main Event, siendo la primera vez que jugaba KSOP. En Brasil ya había jugado, pero nunca KSOP. Y ahí gané ese torneo, que a su vez terminó con un downswing. Inclusive ese viaje había venido medio trunco, pero terminó coronando con ese Main Event, que también quedé muy contento con cómo lo jugué.

La situación era pesada: estamos hablando de un downswing, y creo que el premio fue completo al limpiar el markup. Eran como $60K o $50K que me quedaban en MU, del que ya había limpiado una parte grande en una Final Millonaria.

Aún así, hay un montón de resteals loose que tenés que hacer. Me acuerdo que en el 6-handed pagué 3 calles con A-high contra el segundo. Había un perfil de un rival que era extremadamente agresivo, así que el tipo te obligaba a confrontar. La forma de no confrontar era confrontarlo: decirle calmate, estoy dispuesto a todo. En algún momento había que mostrárselo, y se lo mostré en un contexto que, para mí, lo más normal era echarme atrás y dejar que él atropelle la mesa.

— ¿Te da más orgullo poder tomar ese tipo de decisiones bajo presión, o los resultados en sí?

— Para volverte ganador, en algún momento te tiene que enamorar lo competitivo. Cuando estoy jugando, aunque tengo en cuenta la tabla de pagos y el ICM, no estoy pensando en el dinero, en si esa plata vale una camioneta o un departamento. Estoy enfocado en lo competitivo, y eso es lo que más me enamora del juego. Yo podría jugarlo gratis si me garantizaran una vida digna. El día que me retire, sería un recreacional y creo que ese debería ser el sueño de cada jugador.

— El otro día leía un post en Reddit de alguien que mostraba su registro de todo lo que había jugado en vivo: venía -$333.000 en 5 años, y decía "pregúntenme lo que quieran, yo me lo puedo permitir". Alguien le respondió que el sueño de todo jugador de poker es poder ser una ballena, que realmente no le importe nada. ¿Vos sentís que eso es así?

— Hay distintas posturas, es muy personal. Si tuviera la plata asegurada, igual me seguiría atrayendo lo competitivo, querría competir con el field. Si tuviera un bankroll infinito, no jugaría las Triton.

— ¿Por qué?

— Porque me pelarían de raíz, no sería competitivo. Yo sería la ballena, pero no la estaría viendo ni pasar. Realmente creo que la distancia que hay entre los high stakes y el resto es enorme, superlativa.

— ¿Y en Sudamérica hay gente a esa altura?

— Sí, y la mayoría son brasileros, porque hoy por hoy Brasil pegó un salto. Es más grande que el resto de los países de Sudamérica, tienen más bankroll, más inversores, se han esforzado muchísimo. Jugando acá me tocó cruzarme con Alisson Piekarczewicz, Thiago Crema, Kelvin Kerber, Pedro Padilha, Renan Bruschi, y puedo nombrar 40 brasileros más.

Durante mi primer tiempo jugando en Brasil, que me fue muy bien en los high rollers, ellos no me conocían y yo tenía adaptaciones extremadamente tight, mientras el estándar ahí jugaba extremadamente agresivo. Me aproveché de eso. Hoy si le mostrás mi foto a un regular de Brasil, ya me identifica. Y capaz que dentro de dos años ya no soy tan tight. En Argentina me pasó lo mismo: la mayoría me catalogaba como un estilo tight, y por suerte me pude adaptar y explotar eso a tiempo. Tight o loose no es "sos bueno" o "sos malo", son dos estilos totalmente diferentes. Dentro de un mismo torneo no existe jugar solo tight: en algún momento tenés que jugar un poco loose, y tampoco existe ganarlo jugando sólo loose.

— Y hablando de creación de contenido: transmitir tanta información, ¿sentís que es un costo que no te importa pagar?

— No me importa pagarlo. Es una manera de devolver lo que a mí me dieron: he recibido favores enormes de gente que hoy está o estuvo en la élite del poker argentino, comprando porcentajes, haciendo análisis de manos, dándome consejos. Es un poco mi filosofía de vida: devolver lo que me dieron.

Para la gente de mi comunidad hago torneos con mi plata, o con plata que ponen las marcas, para que la gente tenga su primer mango para construir bankroll, o para que viva la experiencia de jugar por dinero real, y a la vez lo transmitimos. Le buscamos esa vuelta de tuerca para darle un poco de valor al poker y poder aplicar el contenido.

— ¿Creés que es importante alimentar el poker desde ese lugar?

— Sí, hay que cuidar el poker. Creo que le puedo haber alimentado a la gente de mi comunidad la forma de entender el juego, de atravesar los momentos. Me cuesta hacerme cargo de gente que sale de mi comunidad y evoluciona: eso es mérito y sacrificio de ellos, no mío. Sí puede ser que haya colaborado en la forma de ver el juego: no desde lo técnico, sino en decir que si querés que te vaya bien hay que ponerle seriedad y compromiso, un granito de arena todos los días.

Pasa gente por mi chat que hoy está por encima de donde estoy yo, y me pone contento: no me pesa el ego, al contrario. Me gustaría poder algún día ver un lobby y decir "a muchos de esos les enseñé yo, los vi nacer casi desde el principio". Hay nombres que reconocés en tu chat y que en cinco años te ganan un high roller y les cambia la vida para siempre. Esa es una forma de que el loop se siga manteniendo.

Ahora, sobre lo de los establos brasileros: Brasil hace diez años era como el Rusia de otra época, jugaban mucho y muchos jugaban mal. Crecieron a niveles escandalosos: empezaron a jugar bien, siguen siendo muchos, y están más formados y organizados. El field se endureció, porque los que no saben también miran y aprenden de los que sí. Cualquier recreacional acá sabe check-raisear, pagarte, flotarte la c-bet. Hay mucho más 3-bet que en el resto de Latinoamérica, todos los pozos son 3-beteados. Y juegan muchísimas mujeres, que acá no juegan firme como en otros países: te cagan a fichazos, y eso me encanta.

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Por eso esa descripción de que "arruinaron el poker" me parece despectiva, no la comparto para nada: yo creo que lo mejoraron. Hoy son la industria más grande del mundo, donde más plata ponen las marcas, y no es casualidad. A mí me encanta venir a jugar acá, me siento conforme y seguro. Es lo que le mostraría a mi hija si le tuviera que decir a qué me dedico: esto es lo que me pone orgulloso. En otros lugares de Latinoamérica juego al lado de una ruleta, dentro de un casino, y eso no me da el mismo orgullo.

— Siguiendo con el circuito brasilero: ¿qué es lo que más te llamó la atención de su cultura del poker?

— Que hay eventos de 8-game, 9-game incluso, cosas que en Argentina ni se me ocurre que puedan ser posibles. La cultura del poker acá es infinitamente más grande, no solo organizativamente: por ejemplo, en el Poker Room le hicieron un homenaje a un fotógrafo que hace años está ahí, a la masajista, a los dealers, que ellos mismos eligen a sus mejores dealers. Siento que están más agradecidos con la gente que labura con ellos. Ni bien llegué al circuito brasilero, el primer día había una entrega de premios de una liga nacional dividida por departamentos, cada uno con su selección de jugadores. Además no juegan al lado de un casino, sino en clubes y diversos lugares.

— Volviendo al costado psicológico: ¿cómo se sostiene el nivel a través de la varianza?

— Es como jugar al buscaminas: tecleás 50 veces bien, pero si tecleás una mal, se va todo al carajo. No importa que lo hayas hecho 50 veces bien, al otro día tenés que volver a hacerlo. Entonces, creo que tu satisfacción como jugador, como profesional, no tiene que venir de tus resultados sino de cómo vas transitando ese proceso. Yo hace mucho entendí eso y si bien ganar te genera algo distinto, si bien uno se pone objetivos efímeros de determinados torneos, determinados circuitos, montos de dinero, etcétera, etcétera... A mí lo que me satisface es decir "che, en esta serie me fue mal o me fue bien, pero yo dormí a horario, respeté la hora de inicio de los torneos, me sentí cómodo y concentrado en las mesas, me sentí atento y tomé buenas decisiones".

— ¿Creés que haber tenido una hija cambió tu postura frente al poker?

— Sin duda. Ser padre es una experiencia totalmente reveladora y única, que obviamente a quien quiera le recomiendo que la viva, porque la verdad es que no existe un amor más lindo y más genuino que ese, que vayan a experimentar. Lo primero que me hizo fue manejar la relación con el riesgo. Cuando iba a ser papá estaba jugando el 100% de mi acción, y opté por capitalizar ese dinero en una casa, un negocio, ahorros y empezar a jugar bancado.

Tuve la desgracia de que me fue un poco bien y luego mal dos años, encima jugando en pesos con la devaluación en Argentina: el dólar pasó de 20 a 50 pesos y se me multiplicó el markup. Fue como si hubiera perdido $80,000 jugando al poker, cuando en realidad había perdido unos $35,000, pero los buy-ins salían más caros en dólares. Por suerte había tomado esa decisión de decir "no arriesgo mi dinero, porque ahora lo que quiero es estabilidad". Entonces sí, por ese lado. Si hay un momento para arriesgar es a los 20 y pico, no después. El objetivo tiene que ser jugar siempre para tu 100% de acción, y tener bankroll suficiente como para que no te importe cuánto vale el torneo.

— Volviendo al tema de riesgo: ¿creés que el poker se confunde muchas veces con la timba?

— A ver, el poker no es el casino, no es la ruleta, pero son vecinos, esos mundos conviven. Yo siempre supe pisar los casinos sin jugar a la ruleta, o jugarla con amigos como quien juega un partido de la play, poniendo una plata que sabíamos que íbamos a perder para divertirnos. La apuesta no es una inversión, es un entretenimiento, y es una trampa si no lo pensás así, porque hay muchos factores emocionales y financieros de por medio. Y lo digo también de nuestro lado: hay gente para la que el poker es timba porque no sabe jugar. Si jugás mal, si seleccionás mal tus torneos, estás timbando. Ahora, si vos sos consciente de que te podés permitir perder cierta plata en un torneo para divertirte, eso es distinto.

— ¿Y a nivel psicológico, hay algo que te parezca importante que te gustaría mencionar?

— — No, pero yo creo que es la parte más dura que le va a tocar atravesar a cualquier jugador de poker. Que no se preocupen por lo estratégico, porque hoy el poker está a un nivel muy alto de estudio que se puede encarar. Cuando nosotros arrancamos no había tantas formas de estudiar. Hoy el poker está prácticamente a un nivel universitario: hay didáctica, pedagogía, planes de estudio, distintos profesores en todos los idiomas. Pero para transitar los momentos de la carrera, no hay tanta gente que te enseñe.

Recién ahora empiezan a aparecer profesionales de neurociencia enfocados en esto, y me encanta que aparezcan. Creo que el ecosistema en sí generó cierta ansiedad en los jugadores por la obligación de ganar, por venderles el sueño de ser profesional y hacerse multimillonario. Eso no existe, o existe para muy pocos. No es matemáticamente posible que todos los que jugamos ganemos: no funciona así el negocio. Y esa insatisfacción, proyectada de otra manera, genera vacíos. Es como, ¿viste eso de “un día a la vez”? Bueno, en el poker es lo mismo. Un día a la vez. Hoy vamos a dar el máximo. No pensamos en mañana, pasado o en ganar el torneo del domingo o el de fin de año. Hoy. Mano por mano, calle por calle. Me parece que es la mejor forma de verlo. Y no generarse esa ansiedad a uno mismo del “tengo que”.

— ¿Algún consejo para alguien que recién está arrancando?

— Primero, la administración de bankroll es fundamental. Sin plata no se juega al poker, básicamente: hay que ganarla, acumularla y administrarla bien.

Yo tengo amigos, que son señores y grandes jugadores, que si te los siento en la mesa podés decir “uh, me trajeron a este tipo, que la rompe y juega bien, que presiona…” Y tuvieron un año break-even jugando online, o un año perdedor. Incluso haciendo las cosas bien. Te atraviesa eso en la varianza. ¿Y dónde está el plus de ese tipo?

En lo psicológico, en lo estructural, en el bankroll y que haya hecho las cosas bien para que pueda seguir sosteniéndose en el nivel. O que pueda bajar de nivel, para poder volver a subir. En que pueda sostener todo eso, que no te quiebre ese downswing que te ha atravesado. Que te reconstruyas, que lo atravieses y te haya dado mejores herramientas. Lo que no quiere decir que en algún momento de tu carrera no te vaya a volver a tocar. Entonces, se trata de volver a validarlo todos los días y una administración del bankroll es clave.

Y por otro lado: que agoten todas las instancias de contenido gratuito, que hoy es muchísimo y de muy buena calidad, antes de pagar cursos. Nosotros hubiéramos dado una pierna hace diez años por el 10% de lo que hay gratis hoy. Hay libros de hace diez años que, comparados con los videos de YouTube que hay ahora, los usás para prender el fuego del asado, literal.

— ¿Sentís que vos aún tenés un margen de mejora como jugador?

— Yo creo que tengo un techo de mejora altísimo, porque no siento que me haya sacrificado al 100% de mi capacidad, la verdad. Pero es una elección de vida. Cuando mi hija era chica me ocupé de estar presente en la crianza, y elegí otros sacrificios. A mí me gusta la vida y me gusta disfrutarla. Me gusta compartir con amigos, disfrutar un mate en casa. Nunca elegí tirarme una grilla online de $30,000 un domingo. No digo que no esté capacidado ni que no. Nunca lo probé, nunca quise ir hacia ese lugar.

Hay un nivel de sacrificio que hay que dar para jugar en los niveles más altos que hoy no estoy dispuesto a resignar, y valoro mucho a la gente que sí lo hace. La vida de jugar al poker es extremadamente sacrificada desde lo psicológico: te enseña a soportar, a atravesar, te pega en el ego y en el orgullo. Te vas a golpear una, dos, tres veces, y te volvés a levantar. Ahí vas armando una gimnasia, un montón de herramientas para prepararte mejor. No está mal identificar que determinados niveles del poker no son para vos: probablemente nunca juegue un high stakes de $25k o $50k en vivo, pero eso nunca me pesó en el ego.

— Es difícil sostener el ego en un ambiente tan competitivo.

— Ese tipo de cosas pesan mucho en el ego de cada persona. Si agarrás una sala de poker y preguntás "¿quién cree que es el mejor?" con 500 personas, no menos de 300 van a levantar la mano. Pero probablemente sean menos de 15 los que realmente puedan sostenerlo. Y no le importa a nadie, la verdad: el que no levanta la mano probablemente tenga más razón que el resto. Si vos sabés que no sos mejor que el otro, ya tenés una ventaja, porque si yo creo que soy mejor que vos y no lo soy, vos vas a tener más herramientas contra mí.

— Nunca te volvió loco perseguir los circuitos más grandes, entonces.

— Nunca fui a Barcelona a jugar, nunca fui a Las Vegas. Los torneos más lejos que jugué fueron en Panamá, Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Con el nivel que logré en tantos años, podría haber ido a probar suerte a otros lugares, pero siempre tuve un poco de autocontrol para reconocer dónde gano y dónde no, y elegir cuándo hacerlo y cuándo no. Realmente siempre sostuve: primero, que cuando entendí que iba a dedicarme al poker para toda la vida, que era algo que me gustaba y que lo iba a seguir haciendo, que nadie me apuraba.

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El poker no se va a ir a ningún lado. Yo voy a tener un lugar y tiempo para llegar hasta ahí. Quiero llegar preparado. Obviamente, a veces también hay que tirarse un “piletazo” en la vida y probar esa experiencia. Más allá del shot económico, porque por ahí tener la plata en el poker es todo, porque es para jugar, pero si vos vas y no estás preparado, vas a ir y vas a volver. A mí me gustaría ir y que, cuando vaya, que no me pese.

— Contame un poco de cómo balanceás los viajes con tu vida personal hoy.

— Lo que más veo a corto plazo es ir saliendo, con el tiempo, un poco del poker en lo económico, para volcarme a otras cosas que me permitan seguir jugando sin tantas preocupaciones. Tengo 37 años, viajo hace muchos, y este año paré un poco y me sentí más calmado. El año pasado, de 365 días, viajé 224: son muchos días sin mi hija, y eso me genera ansiedad. Pero no siento que me esté perdiendo nada cuando dejo pasar un evento. Al contrario: me cuesta mucho salir de casa una vez que vuelvo. Y con el streaming descubrí otra faceta que me revivió las ganas: no solo transmitir, sino aportar algo de valor a la transmisión.

— ¿Cómo pensás la parte estratégica del contenido? ¿Qué querés comunicar, con qué marcas te querés relacionar?

— A mí me gusta hacerlo bien o no hacerlo. No me van a ver mañana haciendo un stream de tragamonedas, salvo que me paguen realmente mucho. Mi política de vida, que también escuché de mucha gente exitosa, es hacer cosas que me gustan y me divierten: porque si hago algo que me gusta, estoy dispuesto a hacer sacrificios que otro no. Si encima me pagan por eso, mejor todavía: es un bug que hay que explotar.

— ¿Y hoy dónde y cómo transmitís?

— Mayormente en Twitch, cuatro o cinco días a la semana, generalmente tarde-noche, jugando mis límites habituales, medios y bajos, muy rara vez algo alto. También hago streams de IRL charlando con la gente, respondiendo preguntas. Uso mi canal como una especie de portavoz para decir cosas que un jugador de poker no siempre dice en la comunidad. Mi media está en 80 viewers, con picos de 150 y alguna vez 300 — es un placer pensar que hay tanta gente del otro lado.

— ¿Te da vergüenza mostrar tus errores en vivo?

— No tengo miedo, en lo estratégico, de "pasar vergüenza". Porque para mí no hay ninguna. Si me equivoco y no lo reconozco, ese error lo voy a volver a cometer. Si me equivoco, tengo una experiencia para evaluar y una nueva oportunidad de hacerlo bien. Ahí está mi diferencial frente a otros creadores de contenido: animarme a mostrar eso. Y la verdad que me hizo crecer mucho como jugador.

— ¿No sé si hay algo que quieras agregar?

— Agradecerte por esto. En Twitch, Instagram como @guochigrill y Twitter, aunque a esta última no le doy tanta bola. Streameo miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo, de tarde-noche.

Ed: También lanzó una primera entrega de un vlog, con la intención de repetir el formato:

— Muchísimas gracias, la verdad que fue una gran charla.

— Muchas gracias. Estuvo buena.