Si has estado cerca de partidas de poker o presenciado charlas entre gente que acostumbra jugar este juego es probable que hayas visto o escuchado mucho este término y te estés preguntando qué es all-in en poker. El significado de all-in es realmente sencillo y fácil de entender. El significado literal es: “todo adentro” y se utiliza cuando un jugador apuesta absolutamente todas las fichas que tiene en su stack.

Existen muchísimos motivos por los que un jugador puede llegar a decidir hacer un all-in. Los más comunes son:

  • Tiene una mano muy buena y quiere ganar todo lo posible.
  • Quiere pagar una apuesta que es igual o mayor a su stack total.
  • Quiere hacer un bluff y que sus oponentes no paguen una apuesta tan arriesgada.

Estos motivos son algunos de los más comunes y básicos, pero existen muchísimas variables que entran en juego a la hora de decidir hacer un all-in, tal como veremos más adelante. Un all-in puede ser utilizado por un jugador principiante que no sabe o no le interesa jugar de otra manera, como puede ser utilizado por un profesional de alto nivel en una jugada compleja.

Como hemos visto, no es difícil entender qué es all-in en poker. Pero si bien no es algo muy complicado, tampoco es algo que podamos hacer en cualquier momento en todas las mesas de poker. La variante más popular de poker es el No Limit Texas Holdem. El significado de que se llame No Limit es que, justamente, las apuestas no tienen límite, por lo que los jugadores pueden apostar todo lo que quieran en cualquier momento, siempre y cuando sea su turno de jugar. Pero existen otras variantes muy populares, como el Pot Limit Omaha, cuyas reglas establecen que el monto máximo que los jugadores tienen permitido apostar no puede superar el tamaño del pozo en ese momento. En este tipo de juegos, no es posible hacer un all-in de un solo movimiento. Algo similar sucede en las variantes con límite, como el Limit Texas Holdem. En este tipo de juegos, la apuesta máxima permitida está preestablecida. Se acostumbra usar una apuesta chica, que suele ser una ciega grande, y una apuesta grande, que suele ser dos o más ciegas grandes. Los jugadores solo pueden apostar en esos montos y la única forma de hacer un all-in en poker con límite sería apostar la cantidad permitida hasta quedarse sin fichas.

En este punto, el significado de all-in ya parece bastante simple. Alguien apuesta todo su stack y si alguien le paga gana la mejor mano. Y sí, suena y es bastante simple, pero hay algunas reglas y consideraciones establecidas para ordenar un poco estas acciones.

  • Que alguien vaya all-in no significa que la mano se acaba. Si todavía quedan más de un jugador con fichas disponibles para apostar, la mano continúa normalmente y el jugador que está all-in deberá mostrar sus cartas en el showdown.
  • Cuando hay más de dos jugadores all-in en poker y todos tienen stacks de diferentes tamaños, se generan pozos secundarios. Cada jugador puede ganar solamente lo correspondiente a todo lo que apostó. Por ejemplo: supongamos que tres jugadores van all-in. Jugador A tiene 100, jugador B 50 y jugador C 25. Jugador A recupera 50 instantáneamente, ya que sus rivales solo pudieron cubrir la mitad de su stack. El pozo principal es de 75, que es lo máximo que puede ganar el jugador C. En paralelo, se genera un pozo secundario de 50, que se disputa solamente entre los jugadores A y B, por los 25 extra que le quedaban al jugador de B. Si los jugadores A o B ganan la mano, el ganador, quien quiera que sea, se lleva ambos pozos. El jugador C solo puede competir por el pozo principal y, en caso de ganarlo, el jugador con la segunda mejor mano se lleva el pozo secundario.
  • Cuando todos los jugadores que están en la mano van all-in, o cuando uno solo va all-in contra un solo rival, todos los involucrados deben mostrar sus cartas, sin importar si todavía no se ha mostrado la quinta carta comunitaria.

Tal como mencionamos en un comienzo, el all-in en poker puede usarse con distintos motivos y objetivos. Si bien antes nombramos algunas circunstancias en las que solemos ver situaciones de all-in en poker, también hay escenarios en los que hacer un all-in es una jugada rentable e incluso quizás la mejor decisión posible. Si bien en poker no hay verdades absolutas, sí existen situaciones en las que hacer all-in puede llegar a ser la mejor opción, aunque siempre dependerá del contexto.

Estos son algunos ejemplos:

  • Cuando tenemos 10 ciegas grandes o menos, es recomendable seleccionar un rango de manos con el que estemos dispuestos a ir all-in y hacerlo cuando nos toque alguna de ellas. A esta situación se la llama push or fold. El significado de esto es “empuja o foldea” y se utiliza porque, con un stack tan pequeño, hacer una apertura estándar no tendría sentido, ya que implicaría una porción demasiado grande de nuestro stack. Básicamente, estamos comprometidos con el pozo desde antes de comenzar la mano, por lo que la opción más rentable es ir all-in o esperar a la siguiente mano.
  • A veces en las instancias finales de un torneo de poker los jugadores menos experimentados comienzan a achicar su rango de manos por un temor a quedar descalificados, conscientes de que cada segundo con vida en el torneo puede significar un salto de premios, es decir, más dinero. Estos jugadores, al no accionar demasiado, terminan perdiendo parte de su stack con el paso de las ciegas, al punto de llegar a tener 15 ciegas grandes o menos y siguen sin mover una ficha. Si los tenemos una o dos posiciones a nuestra izquierda, es rentable explotarlos expandiendo nuestro rango de all-in, ya que foldearán más manos de las que deberían. También puede ser una alternativa simplemente subir, para no arriesgar tanto, pero existe la chance de que lean nuestro débil intento de echarlos de la mano, inviertan la situación y terminen yendo all-in ellos. ¡Cuidado! Es una jugada que requiere de muchísima atención, lectura y ciertos conocimientos de ICM.
  • La lectura de los rivales es fundamental. Muchos de los faroles más exitosos surgen de una buena lectura de manos y acaban con un all-in arriesgadísimo, que puede salir o muy bien o muy mal. A veces las condiciones están dadas. Si suponemos que nuestro rival no ha formado la mano esperada o no tiene una mano lo suficientemente fuerte y le hemos dado motivos para creer que nosotros sí, a veces es bueno intentar un all-in para llevarnos un pozo que ya ha crecido en las rondas postflop. Hay rivales agresivos que siempre buscarán apostar o re-subir nuestras apuestas para intimidarnos. A veces es una buena alternativa tomar la iniciativa contra estos oponentes y no dejarles más chande que elegir entre pagar nuestro all-in o foldear. Hay una gran posibilidad de que se asocie el all-in con una buena mano, a menos que tengan motivos para creer lo contrario. En cualquier caso, es necesario tener bien en claro la situación en la que nos encontramos y tener una lectura certera de la mano rival.

Si bien en una partida de No Limit siempre podemos hacer un all-in, no siempre es una buena opción. Hay momentos en los que debemos calmarnos, respirar hondo y jugar montos más razonables. Ni en el poker ni en la vida las cosas son siempre a todo o nada. Hay matices, hay situaciones concretas que demandan acciones concretas. Si deseamos dominar este juego es nuestro deber leer y comprender estas situaciones.

Estos son ejemplos de escenarios en los que no es recomendable ir all-in:

  • Cuando tenemos un stack muy grande no es necesario ni recomendable ir all-in, a menos que tengamos la mejor mano posible y haya alguien dispuesto a pagarlo, pero no es un escenario muy común. Generalmente, cuando tenemos un gran stack, podemos darnos ciertos permisos como apostar y luego foldear, ya que sabemos que seguiremos teniendo fichas suficientes más adelante como para mantener un juego cómodo, sin que nos presione la falta de fichas. Un escenario muy común en el que tenemos un gran stack es al comienzo de un torneo. A veces comenzamos un torneo con 500 ciegas grandes. ¿Para qué arriesgarlas todas en un solo movimiento? Es mejor administrar y jugar una buena cantidad de manos hasta encontrar un spot rentable. Si tenemos una mala mano, arriesgaríamos demasiado por algo que no vale la pena. Si tuviéramos una buena mano, probablemente espantaríamos a nuestros rivales, en lugar de que nos paguen nuestra apuesta, que es lo que querríamos.
  • Cuando estamos en instancias avanzadas de torneos, llegan los premios importantes. Seguir con vida en el torneo puede significar saltos de premios y, por lo tanto, más dinero. No vamos a querer estar arriesgando nuestra potencial ganancia con cualquier cosa. En estas instancias suele tenerse muy en cuenta el factor ICM de las manos, cuyo significado es Independent Chip Model. Según este modelo matemático, se puede calcular la equity de jugar una mano, según el valor real de nuestras fichas y nuestras potenciales ganancias. Este concepto es utilizado por muchos profesionales en situaciones de suma delicadeza para determinar si es rentable o no jugar una mano, pero no solo basándose en si las cartas son mejores que las del rival, sino también en si vale la pena tomar el riesgo, teniendo en cuenta la potencial ganancia futura. Puede ocurrir que un jugador tenga mejores cartas que su rival y sin embargo la mejor decisión sea no jugar la mano, ya que el riesgo de terminar perdiendo la mano y, en consecuencia el torneo y toda la potencial ganancia, es demasiado caro.

Una vez que hayamos entendido el concepto de all-in en poker, estaremos listos para saltar a las mesas a llevarnos los stacks de cuanto rival se nos cruce en el camino. Afortunadamente, hoy en día ni siquiera es necesario abandonar la comodidad de nuestro hogar para jugar al poker. Existen muchísimas salas de poker online disponibles en el mercado que ofrecen una experiencia totalmente segura y emocionante.

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