Cuando hablamos de combinaciones o combos en el poker nos estamos refiriendo a las distintas maneras que existen de formar una mano. ¿De cuántas formas diferentes nos pueden repartir par de ases? Y una mano como AK, ¿cuántas formas tiene de presentarse?

Para empezar a entenderlo rápidamente, comencemos con datos precisos:

  • Existen 6 combinaciones para cada par.
  • Existen 16 combinaciones para cada mano que no sea par.
  • 4 de esas combinaciones son suited.
  • 12 de esas combinaciones son off-suited.

Esta información es fundamental para llevar nuestra lectura de manos un nivel más allá, logrando llevar a cabo un análisis preciso del rango que nuestros oponentes puedan llegar a presentar. Si nosotros conocemos la cantidad de combinaciones que puede haber de una mano, podemos aproximarnos a las probabilidades de que nuestro rival tenga o no tenga esas cartas. Esto nos va a servir para poder tomar decisiones con información más precisa de nuestra situación con respecto al board y nuestros contrincantes. Por ejemplo: si la única manera de perder en una mano es que nuestro rival tenga AK, pero por cómo jugó la mano nosotros suponemos que además de AK también puede tener AA, QQ y JJ, podemos llegar a calcular exactamente qué probabilidades hay de que el oponente lleve la mano ganadora.

Existen 1326 combinaciones posibles en el poker. ¿Esto significa que nuestros rivales pueden tener cualquiera de ellas en todo momento? No. Para entender en el poker valores y combinaciones de manos debemos tener en cuenta los combos que ya no pueden formarse una vez que aparece una de sus cartas. Una carta que, por el simple hecho de hacerse visible, vuelve imposible la existencia de algunos combos se llama blocker.

Por ejemplo, sabemos que existen 6 combinaciones posibles de 88. Pero si el flop es: A8K, ese número ya disminuye a 3 combinaciones posibles, debido a que es imposible que el 8 que salió en el flop aparezca entre los combos del oponente.

Lo mismo sucede con manos impares: supongamos que llevamos KQ en un flop que mostró: K83. ¿Cuántas combinaciones podrían haber de AK que pudieran vencernos? Pues si restamos el rey de nuestra mano y el rey del flop, no son muchísimas las posibilidades. De hecho, son exactamente 8 combinaciones. Para obtener ese resultado, debemos multiplicar la cantidad de cartas disponibles que hay de cada una: 4 (ases) por 2 (reyes) = 8 (combos).

Conocer cuántos combos puede llegar a tener nuestro oponente nos sirve para poder calcular si nuestra decisión ante determinada situación es redituable o no, tal como veremos a continuación.

Saber contar combos y definir cuál es la combinación más probable para nuestro rival es un paso fundamental a la hora de tomar decisiones en una mano de poker. Pero, ¿cómo usamos esta información exactamente? Para sacar un mayor provecho de estos conocimientos, es necesario que previamente hayamos realizado una observación del juego de nuestro oponente. Debemos al menos tener una idea de qué tipo de combos juega en cada situación nuestro rival, para luego ir descartando o confirmando nuestras sospechas a medida que avance la mano. Vamos a intentar explicarlo claramente a través de ejemplos.

Supongamos que nos encontramos frente a un rival que nos ha hecho 3bet. Nosotros sabemos, por lo que observamos de este jugador, que su rango de 3bet es del 2%, es decir, que solo realiza una subida de ese tipo con AA, KK o AK, nada más. Es un rango demasiado apretado quizás, pero nos sirve para el ejemplo. Rápidamente, uno podría pensar que al ser tres manos las que utiliza para el 3bet, estamos ante un 33% de probabilidades de que tenga cada una de ellas. Eso pensaríamos si no supiéramos nada sobre combos y blockers. En la realidad, la probabilidad de que nuestro rival tenga cada una de esas manos es la siguiente:

  • AA: 6 combinaciones (21,5%).
  • KK: 6 combinaciones (21,5%).
  • AK: 16 combinaciones (57%).

De 28 combinaciones, 16 corresponden a AK, por lo tanto, más de la mitad de las veces que nuestro rival haga 3bet, no tendrá ni par de ases ni par de reyes en mano. Es importante saber que las probabilidades de que existan ciertos combos en un rango determinado varían constantemente.

Antes del flop solo conocemos nuestras dos cartas tapadas. No contamos con ningún tipo de información adicional con respecto a las cartas que puedan llegar a salir en la mesa y su relación con las manos de nuestros rivales. Lo único que podemos saber es que las dos cartas que están en nuestra mano no están en ninguna de las manos de nuestros rivales. ¿De qué nos sirve saber esto? Pues bien, si nosotros tenemos, por ejemplo, AK, ya sabemos que ese as y ese rey no se repetirán, por lo tanto no los tendremos en cuenta a la hora de calcular el rango de algún oponente.

Llegada la instancia postflop, la cuestión comienza a complejizarse. Ya no solo debemos tener en cuenta nuestras cartas, sino que también comienzan a participar las cartas del board. No siempre habrá blockers útiles, pero cuando los haya debemos saber aprovecharlos. Por ejemplo, en un board K87 no hay blocker alguno para manos como 55, AJ, QJ o JT. Si suponemos que el rango de nuestro rival oscila entre esas manos, pues no deberemos restarle nada. En cambio, si suponemos que nuestro rival pudo llegar a hacer un trío teniendo 88 en mano, conviene que nos pongamos a contar qué tan probable es que los tenga.

Cuando queremos saber cuántos combos de par en mano puede tener nuestro rival, debemos seguir la simple regla de 6, 3, 1, 0:

  • Si no hay blockers: 6 combos.
  • Si hay un blocker: 3 combos.
  • Si hay dos blockers: 1 combo.
  • Si ya salieron tres cartas de un valor: 0 combos posibles de par en mano.

En cambio si queremos contar los combos de mano impar que pueda llegar a tener nuestro rival, debemos multiplicar la cantidad disponible de una y otra carta. Por ejemplo: si tenemos AK en mano y un flop KJ8, y queremos saber cuántas veces nuestro oponente puede tener KJ y vencernos con un doble par, debemos multiplicar 2 (K restantes) por 3 (J restantes). Así, descubriremos que nuestro oponente puede tener 6 combinaciones posibles de KJ.

Si bien los palos no tienen un valor jerárquico en el juego, cuando se trata de contar una combinación se vuelven un elemento determinante.

En el ejemplo anterior en el que intentábamos reconocer los combos de KJ que podría tener nuestro rival, ¿qué pasaría si consideramos que nuestro rival solo llegaría a ver el flop con KJ suited y no offsuited? Pues si en el flop con forma de KJ8, tanto la K como la J fueran del mismo palo, solo quedarían 3 combos posibles de KJ suited para formar. En cambio, si fueran de distinto palo, solo quedarían 2 combos posibles de KJ suited, ya que la K de un palo y la J del otro ya estarían bloqueadas.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando queremos saber qué tan probable es que nuestro rival tenga un proyecto a color? Mantengamos el mismo ejemplo de KJ8 con dos cartas del mismo palo. Si sospechamos de que nuestro rival puede tener proyecto a color debemos comenzar teniendo en cuenta, en principio, que manos como AK-KQ-KJ-KT-JT-QJ-AJ de ese palo quedan automáticamente descartadas, ya que para formarlas nuestro oponente debería tener al menos una de las cartas del flop en su mano. Además de eso, debemos imaginar con qué tipo de manos nuestro rival es capaz de llegar al flop, o al turn y al river si es que ya llegamos a alguna de esas instancias. ¿Es probable que nuestro rival haya llegado hasta aquí con 72 o Q5 del mismo palo? ¿Nuestro rival es lo suficientemente suelto como para sostener un proyecto a color hasta el river teniendo solo un 9 y un 4 del mismo palo? Cuando comenzamos a respondernos estos planteos, comenzamos a notar que las chances de que alguien lleve un proyecto a color factible no son tan altas. Ajustando estos pensamientos a la situación particular que se nos presente y a las observaciones que hagamos de nuestros rivales, podremos llegar a conclusiones más precisas.

 

Tenemos 66 en un board con forma de A J 6 8 3 rainbow. El pozo es de $120 y nosotros apostamos $100 contra un solo rival, quien decide ir all-in por un total de $600. Ahora mismo, deberíamos pagar $500 para ganar un pozo de $820, lo cual nos deja con unas pot-odds que indican que debemos ganar el 38% de las veces para que pagar sea un movimiento redituable. ¿Cómo podríamos saber que vamos a ganar más del 38% de las veces? Pues bien, aquí es donde entra en juego nuestra habilidad para analizar rangos y combos.

Supongamos que estamos confiados en que nuestro rival ha formado un set o un doble par, lo que necesitamos saber ahora es con cuántos combos pudo llegar a haber formado uno u otro. Lo primero que debemos hacer es separar los combos posibles de nuestro rival en manos que nos ganan y manos que ganamos y contarlos.

Manos que ganamosManos que perdemos
AJ (9 combos)AA (3 combos)
A8 (9 combos)JJ (3 combos)
A6 (3 combos)88 (3 combos)
A3 (9 combos) 
33 (3 combos) 

Dentro del rango que le asignamos al rival, de 42 combinaciones posibles, en 33 somos los ganadores y solo en 9 somos perdedores, lo cual significa que tendremos la mano ganadora un 79% de las veces. Teniendo en cuenta que de acuerdo a las probabilidades del pozo era necesario ganar al menos un 38% para considerarlo un movimiento redituable y según nuestros cálculos estaremos en ventaja un 79% de las veces, podemos decir sin temor a equivocarnos que estamos ante una situación EV+, o sea, redituable en el largo plazo. Incluso si nuestro rival tuviera alguna combinación que nos gane, el movimiento seguiría siendo correcto ya que la mayoría de las veces tendrá una mano perdedora.