Cómo finalmente destrabarse

Digamos que has sufrido un downswing fuerte, de $60,000. Pero no te desesperaste ni te rendiste: trabajaste en tu juego y jugaste bien. Poco a poco, empezó la recuperación, y ahora te quedan por recuperar "sólo" $30,000. Son $30,000 perfectamente legítimos, recién ganados, pero ese dinero no se siente como una victoria. ¿De qué victoria estás hablando? Sigues en números rojos.
Sigues jugando. Ganas otros $12,000: excelente, ahora te quedan $18,000 por recuperar. Es un avance, pero la sensación es la misma: no es una victoria, es solo un camino hacia la recuperación. Sólo estás intentando salir del pozo.
Y de repente, ¡zas!, una nueva sesión, unos cuantos runouts horribles y -$15,000. "Dios mío, esto no va a terminar nunca. Sigo en un downswing. La recuperación aún está muy lejos..."
Un dato curioso sobre los downswings
Solo existen en tu cabeza. Recuerdo un gran párrafo de un libro del coach mental Tommy Angelo:
"Todos mis upswings y downswings, fueran del tamaño que fueran, tenían algo en común: solo ocurrían en mi mente, no en el mundo real. Y lo mismo ocurre con los tuyos. Es simplemente un malabarismo mental, como cualquier conversación sobre el pasado y el futuro. Todo ocurre exclusivamente en el presente. ¿Cómo puedes tener una "mala racha" en el presente? Obviamente, no puedes. Una racha solo existe mientras creas en ella y pienses en ella. Y solo una mano es real: la que estás jugando ahora mismo.
En resumen, solo estarás buscando recuperarte mientras te aferres a esa idea. Por eso, las victorias no se sienten como tales mientras estés "debajo del punto máximo".
Hay que hacer algo al respecto
Mi método principal, probado durante años, para lidiar con las malas rachas es lo que denomino "restablecer la marca de agua". Esta es una línea que permanece, por ejemplo, en los árboles después de que un río se desborda y luego vuelve a su nivel original: esta línea indica hasta dónde llegó el agua en su punto más alto. Este término ("high water mark") también se utiliza en finanzas: si las ganancias de un fondo de cobertura disminuyen, el gestor debe primero volver al máximo anterior antes de poder volver a percibir comisiones.
En el poker, solemos evaluar nuestro éxito de la misma manera. Empiezas una sesión, ganas $1,200 y luego pierdes $1,000. Parece que has ganado $200, pero al mismo tiempo, has perdido $1,000 desde tu mejor momento. Ganaste $80,000 este año, pero en el punto máximo estabas +$130,000: entonces resulta que tienes un downswing de $50,000... Y, a mi modo de ver, la habilidad más importante para un jugador que atraviesa una mala racha es aprender a ignorar esa marca de máximo.
A mis alumnos les enseño a fijarse objetivos a largo plazo. Esto les ayuda a planificar su desarrollo profesional, a cultivar hábitos saludables y a mantenerse motivados. También les explico que el objetivo de "recuperar lo perdido" es muy malo y desmotivador. Sólo genera presión y el camino hacia ese objetivo no es agradable. Cuando uno reduce el negativo de $60,000 a $18,000, ni el cuerpo ni el cerebro reciben suficientes señales positivas. Y esa no es la mentalidad que necesita un jugador profesional.
Cómo razono yo
Digamos que entro en un downswing especialmente desagradable. Me tomo una pequeña pausa, re-evalúo la situación desde cero. Intento olvidarme del pico, miro mi bankroll actual y calculo mis opciones, los juegos y los límites que tengo a mi alcance. Reflexiono sobre cómo incluso esta mala racha me ha enseñado algo, y cómo me he convertido en un jugador más experimentado y maduro.
A continuación, actualizo mis objetivos y planes. Este es un punto crucial: una de las cosas más molestas de las rachas es la sensación de que los objetivos previamente establecidos ahora son inalcanzables. Pero eso no significa que, en las nuevas circunstancias, no puedas actualizar tu plan.
Revisa tus objetivos, tómate un respiro y olvídate del "pico de ganancias". Piensa en cómo invertir tu tiempo y energía de forma rentable en la situación actual y qué harás después en diferentes escenarios. No estás recuperando nada, no estás estancado en ningún lado.
Ahora, ¡manos a la obra!
Has perdido $60,000 desde tu máximo histórico: ya está, lo olvidaste, pasaste de página y reiniciaste. Tienes objetivos, un plan y herramientas. Tu bankroll actual es la línea de cero. Empiezas a jugar, te esfuerzas y todo sale bien. Ganas $10,000, $20,000, $30,000. Genial. Al final del mes, tu bankroll ha aumentado en $42,000, simplemente espectacular. Antes, en cambio, estarías pensando: "Todavía quedan por ganar otros $18,000". ¿Notas la diferencia?
Después, por ejemplo, las cosas no salen bien por un tiempo y pierdes $15,000. Pero ya no piensas: "Bueno, esta mierda ha vuelto a empezar, esta racha nunca va a terminar". Nada de eso: literalmente acabas de ganar mucho, esos recuerdos están frescos, tienes confianza en ti mismo. Y las rachas son simplemente una parte inseparable del juego, no necesitan ninguna "recuperación".
Así que la próxima vez que pierdas algunos buy-ins, intenta recordar este consejo. Todas las cadenas de acontecimientos, incluidos los downswings, existen sólo en tu cabeza. Como escribió el sabio Tommy, lo único verdaderamente real es la mano que estás jugando ahora mismo.
Sí, puede que tardes un tiempo en recuperar el dinero que perdiste antes. Pero "recuperarte", puedes hacerlo ahora mismo. Al instante.
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Por qué sigo siendo un procrastinador

Hoy voy a compartir algo vergonzoso con ustedes, y espero que les resulte útil.
Cuando formé mi grupo actual de entrenamiento y comencé a dar clases, me preparaba durante semanas para cada llamada. Luego, durante varios días. Y después... Sí. En este curso, enseño a la gente hábitos útiles: disciplina, trabajo estructurado y responsabilidad. Y yo mismo, sin embargo, como un total irresponsable, me paso la noche anterior a cada llamada preparando diapositivas.
Y no es porque no me importe: al contrario, me esfuerzo al máximo para que este curso sea lo mejor posible. El proyecto es realmente importante para mí. Pero planificar mis clases con antelación sigue sin funcionar. Me regañaba por perezoso, por falta de disciplina, pero al final me di cuenta de que el problema no era ese. Comprendí de dónde viene la procrastinación. Volveremos a hablar de eso al final del artículo, pero ahora hablemos de cómo funciona la motivación en general.
"Tengo que hacerlo"
Digamos que has decidido comenzar a practicar deporte y ponerte en forma. Seamos sinceros, no es la primera vez. Siempre se repite la misma historia: lo intentas durante unos días, quizás semanas, y luego lo dejas.
Y si te pregunto para qué necesitas ese deporte en general, probablemente respondas algo como: "Es saludable. Quiero verme mejor y sentirme bien". De acuerdo. Pero, ¿de verdad te motivan esos argumentos? ¿Te harán levantarte temprano un miércoles cualquiera de febrero y arrastrarte hasta el gimnasio entre la oscuridad y el frío?
Para la mayoría de la gente, los argumentos de "porque hay que hacerlo" y "porque es saludable" no funcionan demasiado. No son motivación, son obligación, y no te llevarán muy lejos: tarde o temprano, se te acabará la gasolina.
¿Y qué hacer?
Creo que solo hay dos opciones. La primera es sencilla: rendirse. Si a estas alturas te resulta indiferente una actividad en particular, quizás no valga la pena tanto esfuerzo. Todos tenemos tantas cosas que hacer, no podemos abarcarlo todo. Fijarse objetivos es genial, pero si nunca vas a lograr ninguno de ellos, ¿para qué molestarse una vez más? Las tareas constantemente inconclusas solo te irritarán y te quitarán las ganas de hacer cualquier cosa.
La segunda opción es intentar encontrar un interés profundo y personal en una actividad que, de forma natural, no te atrae lo suficiente. Hay un ejercicio genial para esto que practico con frecuencia. La idea es muy sencilla: tomamos la actividad que planeamos realizar y nos preguntamos qué nos aportará. Armamos una lista de los beneficios y después, para cada uno de ellos, nos hacemos la misma pregunta. Y seguimos así hasta que ya no encontremos ninguna razón más.
¿Por qué tanto? Porque 3 o 4 sonarían demasiado abstractas. Por ejemplo, ¿para qué sirve hacer deporte?
- Tendremos más energía.
- Viviremos más tiempo.
- Me sentiré con más confianza.
De acuerdo, pero seamos honestos: ¿esto realmente nos motiva? ¿Experimentas emociones genuinas al leer estas afirmaciones? Si no es así, obligarte a sufrir por tales objetivos claramente no va a funcionar. Por eso hay que escarbar en este ejercicio hasta que realmente sientas algo. Hasta que deje de ser una historia abstracta sobre salud y se convierta en una historia sobre ti personalmente.
Por ejemplo, supongamos que eres jugador de poker y quieres empezar a practicar ese mismo deporte. Empecemos a desarrollarlo. Ya hemos establecido que una buena condición física te permitirá:
- Tener más energía.
- Vivir más tiempo.
- Aumentar la confianza en ti mismo.
Excelente. Tomemos el punto "vivir más tiempo": ¿qué beneficios nos aportará?
- Veré crecer a mis hijos. Sabré qué tipo de personas serán cuando tengan 30, 40 o 50 años.
- Asistiré a sus graduaciones y bodas. Los apoyaré en momentos importantes.
- Quizás algún día vea a mis nietos y alcance a ser una persona importante en sus vidas.
- Más años de vida significan más oportunidades para llevar a cabo proyectos interesantes, una oportunidad para cumplir ambiciones.
Ya está mejor. Continuemos:
- Participaré más activamente en la vida de mis seres queridos.
- Tendré más tiempo para aquello que quiero lograr.
- ¡Y más energía! Hay una gran diferencia entre "estar vivo a los 80 años" y "estar lleno de energía a los 80 años"...
- Podré dejar un legado mayor y ayudar a mis seres queridos.
Ahora pasemos al argumento de "más energía". ¿Para qué la necesitas?
- Más fuerzas para jugar con los hijos: correr, tirarse al piso, hacer cosas divertidas juntos. No ser uno de esos padres eternamente cansados que solo quieren tumbarse.
- Seré más productivo, podré trabajar más y mejor.
- Jugaré sesiones con la mente más despejada. Menos niebla mental. Menos situaciones en las que las emociones me dominen.
- Lo que significa que tendré más dinero. Mejores decisiones, menos errores = winrates más altos.
- Es decir, avanzaré más rápido hacia mis objetivos financieros.
- Subiré de límites.
- Me sentiré más seguro en las mesas, me sentiré orgulloso de mis logros.
Ahora, sobre “aumentar la confianza en mí mismo”:
- Dejaré de sentir vergüenza al quitarme la camiseta en la playa.
- Me volveré más atractivo para la mujer que amo.
- Mis relaciones serán más felices y saludables, porque me sentiré bien y estaré de buen humor con más frecuencia.
- Me sentiré más tranquilo durante los torneos, en restaurantes, en eventos, donde sea, porque no tendré complejos por mi apariencia.
No nos detenemos.
- La autoconfianza me permitirá encarar nuevos proyectos con más valentía y compartir ideas con otras personas.
- Una relación más feliz con mi esposa significa también hijos más felices.
- Dormiré mejor. Y cuando uno duerme bien, TODO en la vida se vuelve más fácil.
- Le mostraré a mis hijos las bondades de un estilo de vida saludable. ¡Quizás eso sea suficiente para que ellos, al final, vivan más tiempo!
- Menos preocupaciones por la vejez que se acerca.
- Más energía y más fuerza para algo genial: viajes, actividades, proyectos de trabajo.
- Habrá una mayor probabilidad de crear algo que no me avergonzará llamar legado. Algo que me sobreviva.
- Seré una persona más feliz. Un buen esposo. Un buen amigo.
- Sentiré menos culpa. Menos tareas incumplidas.
De acuerdo, terminaré aquí. Pero podría seguir aún más, y recomiendo hacerlo.
¿Entiendes la idea?
Comparen todo lo anterior con la frase "hay que hacer ejercicio porque es saludable". ¡Qué disparate! ¿Para quién está pensado eso? Sin embargo, mi ejercicio me permitió convertir el deporte en una historia personal. Lo conecté con mis hijos, mi carrera, mis ambiciones, mi dinero, mi esposa, mi legado. Y en algún momento, inevitablemente pasarás del "tengo que" al "quiero, sueño con esto". Ya no es una obligación: ahora son objetivos que encienden un fuego en mis ojos.
Por supuesto, que la pasión se encienda en tus ojos no significa que vaya a arder para siempre. Tendrás que recordar para qué haces todo esto, releer tus listas y actualizar tus objetivos. Es un fastidio, pero vale la pena. Es como un columpio: puedes impulsarte bien y hamacarte de maravilla, pero solo por un tiempo. En algún momento tendrás que volver a impulsarte.
Así que no olvides esta lista de objetivos en el fondo de un cajón, que quede colgada o apoyada en algún lugar visible. Revísala una vez por semana. Recuérdate qué estás haciendo y por qué.
Volvamos por fin a mi procrastinación
Si disfruto enseñando, ¿por qué soy tan perezoso como para prepararme con antelación? En algún momento, finalmente lo entendí. No necesito una motivación adicional: realmente me importa enseñarle algo útil a la gente. Disfruto trabajando con gente. No quiero fallarles. Y también me importa, para qué negarlo, quedar bien a sus ojos.
Entonces, ¿por qué todo esto no me motiva a prepararme con antelación? Porque la elección no es entre "hacer algo genial" y "decepcionar a todos", sino entre "hacerlo ahora" y "hacerlo después". Y sin embargo, soy un procrastinador con experiencia, y siempre he sabido que justo antes de la fecha límite me transformaré en un superhombre que lo hará todo a la perfección.
Así que la opción de "hacerlo después" no me cuesta absolutamente nada. Lo que significa que no tengo ninguna motivación para hacerlo antes. Es más, estoy convencido de que trabajando a contrarreloj produzco contenido de mayor calidad. La idea de "no hacerlo todo a última hora para evitar el estrés" no funciona: realmente no me importa demasiado, disfruto de todo. Así que sí, sigo siendo un terrible procrastinador en este aspecto. Pero lo importante es que es una decisión consciente.
Al final de este artículo nos recordó al bloguero Tim Urban, a quien le encanta hablar sobre este tema. No solo compartió algunos hacks motivacionales (que resultaron ser muy efectivos) con Liv Boeree e Igor Kurganov, sino que también impartió una charla sobre la procrastinación como parte de una charla TED. Es uno de los vídeos más populares de la plataforma, con 61 millones de visualizaciones. El año pasado tradujimos ambas conversaciones en un mismo artículo: si se lo perdieron, échenle un vistazo.